Psicomotricidad

El desarrollo de la visión no se produce de forma aislada, sino que lo hace paralelamente al desarrollo motor del individuo.

Todo empieza cuando el bebé presta atención a los objetos cercanos (pecho, mano, madre….). Más adelante a medida que su desarrollo motor se lo permite, comienza a reptar, gatear y finalmente caminar. Le interesarán objetos lejanos, se fija en ellos y va en su busca. Todo ello le permitirá tener conciencia de su posición, del espacio y de la relación espacial de los objetos.

Todas estas experiencias, le van a permitir equilibrar su sistema propioceptivo, postural, enfoque visual, coordinar movimientos precisos oculares, adquirir la conciencia de la percepción espacial y obtener una interpretación correcta de la información visual.

Cuando el individuo no ha “aprendido” a establecer las conexiones neurológicas visuo-posturales de forma adecuada se van a producir alteraciones o déficits en el procesamiento de la información visual.

Para ello, antes de empezar a desarrollar un programa de entrenamiento visual personalizado, es conveniente valorar la madurez de la psicomotricidad y si el niño lo requiere empezar a trabajar su proceso madurativo.